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Testimonio de Elena – CrioHelenaCare
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La Historia de Elena

Médica, paciente y ahora, inspiración

E

Elena

41 años • Médica de Familia
Diagnóstico: Cáncer de mama triple negativo, estadio 1

Fui diagnosticada en noviembre con un cáncer de mama triple negativo, por suerte en estadio 1. Aun así mi mundo se paró y mi vida cambió radicalmente. Soy médica de familia, y he acompañado a tantas pacientes en este camino… He explicado tratamientos, he dado consuelo, he intentado sostener. Siempre pensé que entendía su dolor, su angustia, sus silencios. Pero cuando me tocó vivirlo a mí, me di cuenta de que no tenía idea de lo profundo y solitario que puede sentirse. Esa revelación me golpeó fuerte. Me asustó como nunca me había asustado nada en mi vida. Entre esos miedos estaba perder completamente el cabello. No por vanidad, sino porque sentía que ya estaba perdiendo demasiadas cosas a la vez.

Mis hermanos me regalaron el sistema de crioterapia capilar de Criobella. Yo no estaba segura de que funcionara. Tenía dudas y, para ser honesta, también tenía miedo. El proceso es frío, a veces incómodo. Pero algo lo cambió todo: mi hermana. Ella era quien me colocaba los gorros, quien estaba a mi lado en cada sesión, hablando, riendo conmigo o simplemente acompañando en silencio. Ese frío físico se compensaba con la calidez emocional de sentirme cuidada.

«Ese frío físico se compensaba con la calidez emocional de sentirme cuidada.»

En las salas de quimioterapia veía a muchas personas solas, cada una en su propia batalla. Eso me marcó mucho. Pensaba en lo distinto que habría sido para mí sin ese apoyo tan cercano.

El Resultado

50%

Conservé alrededor del 50% de mi cabello. No evitó todo, pero me ayudó a no perderme del todo en el proceso. También me sorprendió que hasta la cuarta quimioterapia mantuve mis cejas y pestañas. Y hoy, varios meses después, mi pelo ha crecido fuerte, suave, y rápido. Lo noto sano, cosa que no esperaba después de todo esto.

Mirando atrás, lo que más recuerdo no es solo el resultado, sino el camino: el miedo, la fragilidad, pero también el cuidado de mi hermana, las conversaciones, las risas en medio del frío, y la sensación de que incluso en los momentos difíciles se pueden crear espacios de calidez. Esa parte humana es la que más me sostuvo.

Durante esas largas sesiones, entre risas y conversaciones profundas, nació una idea: ojalá más personas pudieran vivir este proceso acompañadas, con alguien que les dé calor humano en medio de tanto frío. No surgió como un proyecto, sino como un deseo profundo, casi una necesidad moral, de ofrecer a otros lo que yo tuve la fortuna de recibir.

«No se trata solo del tratamiento ni de los efectos secundarios. Se trata de sentir que no estás sola.»

Si alguien pasa por este proceso, o si acompaña a alguien que lo vive, creo que entenderá lo que digo. No se trata solo del tratamiento ni de los efectos secundarios. Se trata de sentir que no estás sola.

¿Te Identificas con la Historia de Elena?

En CrioHelenaCare, nació de esta misma experiencia: el deseo de que nadie tenga que pasar por este proceso en soledad. Te acompañamos con calidez humana y profesionalismo.

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